Un fragmento del pasado del paciente..
Y resulta que como casi todos los días sucede: amanece y sale el sol.
Entonces es cuando, sin otro remedio, el paciente se vuelve galante en sus pendencias, altivo en su sutileza y amable en su rencor interno.
Parecería que al mas sabio se le inculca un producto erróneo de una multiplicación, la más sencilla, y que de acuerdo a su personalidad, la aborrece y le corta el cuello con un pedazo de algodón a medio remojar.
En caso de tener puertas, el paciente las abriría a su amada, aquella masa uniforme de bello olor y de curvas nada cerradas, a la que ve cuando ella está de espaldas, a la que habla mientras ella duerme y a la que disfruta mientras ella ve la cartelera en la entrada de un cine.
Entonces es cuando, sin otro remedio, el paciente se vuelve galante en sus pendencias, altivo en su sutileza y amable en su rencor interno.
Parecería que al mas sabio se le inculca un producto erróneo de una multiplicación, la más sencilla, y que de acuerdo a su personalidad, la aborrece y le corta el cuello con un pedazo de algodón a medio remojar.
En caso de tener puertas, el paciente las abriría a su amada, aquella masa uniforme de bello olor y de curvas nada cerradas, a la que ve cuando ella está de espaldas, a la que habla mientras ella duerme y a la que disfruta mientras ella ve la cartelera en la entrada de un cine.
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